Study digital media on a mobility to Helsinki.
Entrando en el Helsinky Art Musseum (HAM) puede leerse el letrero que aparece en la foto de al lado: ‘Art is popcorn for the brain’. La metafórica imagen que sugiere el cartel creo que de alguna forma expresa alguna de las sensaciones que he experimentado en este viaje. Solo tengo que sustituir el sujeto ‘art’ por ‘Helsinki’. Quizás porque Helsinki es una ciudad construida con vocación artística.
Desde luego no fue la sensación que tuve justo cuando llegué
desde la estación de tren a la habitación donde me instalé durante toda la
semana. La primera impresión fue la de una ciudad insípida, con edificios
funcionales, obras en la calle y poco más. Puede que contribuyera el cansancio
del vuelo.
Pero desde la mañana siguiente la cosa cambió. Comencé a
apreciar una ciudad moderna, cuidadosa con el espacio urbano y atravesada por
las huellas de un siglo XX muy activo.
El pasado del pueblo finlandés oscila entre la dominación
sueca y la rusa, hasta que en la primera mitad del siglo XX consiguió su
independencia. Y pudo asistir como testigo de lujo a los vaivenes de la Guerra
Fría, mientras construía una de las democracias más avanzada en derechos y en
servicios sociales.
Uno conocía algunos datos de la interesante historia de este
país. Así como, por ejemplo, de la construcción del sistema de educación
–público en un 97%-, modélico a nivel mundial en cuanto a resultados, en cuanto
libertad y profesionalidad del profesorado a la hora de experimentar curricular
y metodológicamente, y en cuanto a respeto y confianza por parte de la
sociedad.
Pero la visita a la Biblioteca Nueva Central de Helsinki “Oodi”,
me confirmó claramente la manifiesta preocupación finlandesa por la
estimulación cultural y artística, y su concepción de esta como un bien público
que debe ser accesible a toda la población. El Oodi es un espacio
absolutamente abierto a cualquier persona que quiera leer, realizar grabaciones
musicales, realizar dibujos digitales, diseñar e imprimir en 3D, reunirse con
su asociación o con sus grupos de interés o que simplemente quiera pasar una
tarde leyendo frente a la cristalera desde la que se ve el Parlamento
finlandés. Se trata de un espacio concebido para la expansión cultural, sea
cual sea la edad y sean cuales sean tus intereses.
Según recogen en su web el grupo de arquitectos que construyó
la biblioteca (ALA Architects) “la ubicación de Oodi frente al Eduskuntatalo
(el Parlamento) fue elegida para simbolizar la relación entre el gobierno y la
población, y actuar como un recordatorio del mandato de la Ley de Bibliotecas
Finlandesas para que estas promuevan el aprendizaje permanente, la ciudadanía
activa, la democracia y la libertad de expresión”.
Según recogen en su web el grupo de arquitectos que construyó
la biblioteca (ALA Architects) “la ubicación de Oodi frente al Eduskuntatalo
(el Parlamento) fue elegida para simbolizar la relación entre el gobierno y la
población, y actuar como un recordatorio del mandato de la Ley de Bibliotecas
Finlandesas para que estas promuevan el aprendizaje permanente, la ciudadanía
activa, la democracia y la libertad de expresión”.
Sin duda, esta rápida visita a Helsinki ha respondido a las
expectativas y ha acrecentado mi admiración.
Aunque, obviamente, no sólo se trataba de una vista para
descubrir una cultura y una sociedad. Entre los objetivos claves de la
movilidad debemos citar los siguientes: a) realizar una formación sobre medios
digitales para configurar el trabajo en el aula; b) contribuir a la
internacionalización del centro estableciendo contactos con compañeros/as de
otros centros europeos; c) practicar la inmersión lingüística para ganar –y no
perder- fluidez en el uso del inglés; d) conocer las experiencias educativas
que se realizan en otras zonas de Europa. Todos ellos son objetivos alcanzados
que paso a comentar brevemente.
En líneas generales, la formación se centró en la
investigación, uso y reflexión sobre aquellos medios digitales que vienen
desarrollándose con un marcado carácter educativo. Durante el curso se nos
presentó de un gran abanico de recursos digitales que están transformando
nuestra forma de trabajar en el aula, y se prestó especial cuidado en el
sentido y el propósito que puede tener cada aplicación digital dentro de los
objetivos pedagógicos clave.
El curso se inició con una reflexión profunda, de carácter
sociológico, sobre la transformación cualitativa que ha supuesto las diferentes
revoluciones digitales (1.0, 2.0 y 3.0) y cómo han repercutido en la sociedad
en general y, especialmente, en nuestro modo de concebir la enseñanza. Desde
una concepción de los medios digitales como acceso a una información ilimitada
desde un posicionamiento unidireccional en los años noventa (revolución 1.0),
pasamos, durante la primera década del milenio, a una relación horizontal en
cuanto a la producción de contenidos digitales se refiere, democratizando el
uso de la red y haciéndola más colaborativa (revolución 2.0), hasta finalmente
transitar, durante la segunda década del milenio, a la era del Big Data y los
algoritmos, avanzando hacia un espacio cada vez más susceptible de manipulación
mediante el efecto túnel o echo chamber (revolución 3.0), que mediatiza
de forma interesada nuestro contacto con la realidad y que tiene como hito
social el juicio en EEUU a Cambridge Analytica y a Facebook.
Tras ello, los días siguientes, y siempre desde una perspectiva basada en el 'saber hacer', se nos fue mostrando una batería amplia de aplicaciones que permiten dinamizar nuestras clases, facilitar la clase invertida o flipped classroom, tener feedback constante y rápido con nuestro alumnado, gamificar nuestras lecciones, facilitar los procesos evaluativos mediante el portfolio y otros mecanismo, etc.. Aplicaciones como wakelet, TedEd and Edpuzzle quick try out, Padlet, Screencast-O-matic, Goose Chase, Socrative, Mentimeter, Canvas or Genially ofrecen un conjunto complejo, completo y amplío para concebir una intervención en el aula más activa y dinámica.
Quiero insistir en la idea de que se ha profundizado en estas
técnicas, recursos y procedimientos evaluativos desde un análisis riguroso
sobre la idoneidad entre instrumentos y finalidades del proceso de enseñanza. Y
lo hago porque uno de los aspectos que se nos ha mostrado con especial atención
es el no caer en una digitalización del proceso educativo aleatorio y carente
de planificación. Todos y cada uno de estos medios debe ser utilizado siempre y
cuando cumpla con un propósito educativo claro.
Además de los contenidos del curso, es preciso destacar la importancia de sumergirse en un espacio donde la lengua vehicular es el inglés. No solo hemos realizado el seguimiento del curso en inglés, también hemos programado, mediante los recursos digitales reseñados, algunas actividades utilizando la lengua inglesa. De hecho, la hemos necesitado en todo momento, desde la comunicación más básica con nuestros/as compañeros/as de clase, hasta en las exposiciones que debíamos hacer ante todo el grupo en clase.
Por otro lado, es preciso señalar que uno de los grandes alicientes del curso fue compartir espacio, perspectivas y experiencias con compañeras y compañeros docentes de otras partes de Europa. Ha supuesto reforzar el uso del inglés como lengua de comunicación. Pero, especialmente, permite establecer contactos para pensar en futuras movilidades "job shadowing" o intercambio entre alumnado de diversos centros.
Tras la certificación del curso, un último paseo por la ciudad y esperar el regreso. Justo cuando subíamos en el avión comenzaba a nevar. Los copos de nieve parecían palomitas de maíz.










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